«Sólo tienen la verdadera salud los que conocen su propia vitalidad y descubren el vivir al desplegar esta fuerza» Haruchika Noguchi
MEDITAMOS para poder descubrir la dignidad de nuestra existencia.
Y darnos cuenta que la dignidad no tiene nada que ver ni con la profesión ni con ninguna pose con la que necesitamos identificarnos. Para conectar con nuestra dignidad no hay que demostrar ni esperar nada….NO HAY QUE HACER NADA, sino sencillamente ESTAR, estar contigo mismo, con todo lo que tu eres. Poder verlo y respirarlo. No escaparse de lo que uno es.
¿Qué actitud es necesaria mantener?
Es necesaria una actitud honesta. La honestidad nos obliga a prestarnos atención, a observarnos, a poder transitar por nuestro inconsciente sin juzgar lo que no nos gusta, y poder mirarlo tranquilamente, sin rehuirlo. Desarrollando una actitud amorosa. En el AMOR hay cariño, comprensión, perdón y responsabilidad.
¿Cómo vamos aprendiendo a meditar?
Al principio nos agarramos a los pensamientos, emociones …que surgen, creyendo que somos esos pensamientos, emociones…después van perdiendo fuerza y nos damos cuenta que somos más que esos pensamientos y emociones….vamos dejando el apego a nuestras identificaciones para ir aprendiendo a fluir porque dejamos de buscar, sólo observamos, fluimos con aquello que surge sin detenernos.
No aprendemos a MEDITAR para disociarnos de nuestra vida cotidiana, utilizando únicamente la meditación como refugio, sino que lo incorporamos a nuestra vida. Esta actitud de estar con nosotros en el día a día lo expresa Dhiravamsa de esta manera: « hemos de oir lo que oímos, sentir lo que sentimos y ver lo que vemos».





