Únicamente cuando me doy cuenta de que el responsable de mi propia vida soy yo misma, sólo entonces puedo iniciar un proceso donde, recurriendo a los acontecimientos pasados de mi vida hasta el presente, puedo averiguar qué actitud he ido tomando en el transcurso de la misma.
De esta manera me llego a conocer, pues haciendo esta mirada retrospectiva me doy cuenta donde necesito cambiar para alcanzar una expresión más amplia de mi personalidad.
Las preguntas que se necesitan hacer en este momento son:
- ¿ Qué aptitudes podría tener y que aún no he desarrollado?
- ¿Cuál es la parte de mi personalidad que refleja la cultura de mis padres y otras presiones sociales?
Si puedo responderme a estas preguntas con el respeto suficiente como para no entrar en enjuiciamientos, entonces estoy responsabilizándome de mi vida.
¿Qué es lo que consigo si no entro en el juicio?
El juicio nace por una evaluación que coincide con el juicio de la mayoría de la sociedad sin ver que para nuestro desarrollo lo que nos ocurre es bueno. Aunque ese momento de introspección nos lleve a tener un comportamiento «socialmente desajustado» porque los valores sociales son otros, como la extroversión, el triunfo social…Ver sin enjuiciar nuestra diferencia nos ayuda a soportar mejor el dolor, significa ser capaces de experimentar y valorar los sentimientos que puedan ser molestos, tales como el aislamiento, tensión, vulnerailidad…Sentimientos que nos ayudarán a llegar a descubrir de donde proviene el dolor, siendo este el camino inevitable si deseamos desarrollar otras posibilidades y cumplir objetivos que son mas importantes que las satisfacciones momentáneas.





