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Terapia Gestalt – Astrología Psicológica

Descubrir-se

En el transcurso de la vida tenemos la posibilidad de pasar por el proceso que conlleva la imitación. Imitar a la familia, grupo social…. donde nos sentimos seguros porque hace que vivamos con sensación de pertenencia. Cuando ya tenemos la estructura y sentimos que somos más que eso, que tenemos valores diferentes, que sentimos diferente….vamos soltando la identificación para llegar a ser ese ser único que somos. La palabra que describe este proceso es SOLTAR.

No podemos saber quiénes somos si antes no hemos establecido unos patrones para luego más tarde salir de ellos. 

En el artículo  de A. Jodorowsky y M. Costa, llamado METAGENEALOGIA  hay un apartado donde habla de la PERTENENCIA Y CREATIVIDAD, del cual expongo un extracto donde lo explica muy claramente:

«Evolucionamos sobre un planeta que participa de una danza cósmica donde todo va surgiendo, desapareciendo, transformándose. ¿Cómo definirse entonces? Para encontrar la raíz del “uno mismo”, un Yo permanente en la impermanencia, debemos situarlo más allá de la materia universal para identificarnos con su centro creador, sabiendo que hemos nacido para participar activamente en la evolución del cosmos.(…)

 (…) Heredamos experiencias. Sin embargo, siendo estas experiencias limitadas, se traducen en idiomas “nacionales” produciendo estados mentales estancados, un mundo interior que abarca muy pocas conexiones, una celda cultural de la que difícilmente podemos escapar. (…)

(…) La voluntad familiar-social-cultural lucha por que el individuo obedezca a la voluntad de los antepasados, que en la mayoría de los casos, por acumulación de ideas, sentimientos, deseos y necesidades heredados, contraria el proyecto espiritual y lo sumerje en bajos niveles de Conciencia.

     El árbol genealógico actúa como una trampa, imponiendo a la perfección del proyecto cósmico de los descendientes sus límites materiales y psicológicos.

    Todo individuo es el producto de dos fuerzas: la fuerza imitadora– dirigida por el grupo familiar, actuando desde el pasado- y la fuerza creadora – manejada por la Conciencia universal desde el futuro. La Conciencia, desde los primeros instantes de individuación en el feto, padece este conflicto entre crear o imitar.

    Las almas creadoras deben aprender a comunicar y sembrar sus valores. Las almas imitadoras deben liberarse de sus moldes y aprender a crear, es decir, a ser ellas mismas y no lo que la familia, la sociedad y la cultura quieren que sean».