El «AMOR» en MAYÚSCULA
» Si posees todo lo que el mundo puede ofrecer, pero no tienes amor, eres el mas pobre de los pobres.. Todo corazón humano tiene hambre de amor.»
El amor del alma, es ANAM CARA, “amigo espiritual”. Este libro me atrapó porque transmite muy acertadamente el AMOR en mayúscula. ¿Qué quiero decir con esto? Pues que no estoy hablando del amor en el contexto de una relación de pareja.
Nuestra cultura está centrada en exceso en el concepto de relación como el espacio donde encontramos el amor, y por ello hemos convertido la relación en el centro alrededor del cual buscamos ese calorcito interno que nos calme nuestro hambre de afecto y nos proteja de la angustia del vacío.
¡Date cuenta de todas las expectativas que ponemos en lo que vamos a encontrar si tenemos una “relación”!….
Hablar del Amor en mayúscula, significa sentir esa plenitud que consigues cuando dejas de buscar afirmación y respeto en personas y cosas más allá de ti. Significa despertar al AMOR oculto en nuestro interior, para que salgamos de esa dureza y frialdad y poder aprender a amar y recibir amor.
Es decir, podamos salir de ser seres solitarios para sentir una conexión con la vida. Es cuando ya no necesitas controlar ni obligar a nadie que deje de ser como es. Tampoco necesitas demostrar nada a nadie. El despertar al amor interior te hace independiente.
Me remito a párrafos que transcribo del libro:
«El corazón es el rostro interior de tu vida. El viaje humano se esfuerza para que este rostro sea bello. Es aquí donde el amor, que es absolutamente vital para la vida humana, crece en tu interior, porque sólo el amor puede despertar la divinidad en ti. Y cuando el amor despierta en tu vida, se produce un renacimiento, un nuevo comienzo.
Es en este momento que comenzamos a prestar atención al otro, con un generoso acto de abandono del yo. Esta es la condición que nos hace crecer.
La amistad es la gracia que endulza y da calor a la vida: “Nadie querría vivir sin amigos, aunque no le faltara nada más”. y aunque toda amistad pasa en algún momento por el valle negro de la desesperación. Esto pone a prueba todas las facetas de vuestro afecto. Si sois capaces de atravesar esa etapa, vuestro amor podrá emerger purificado y os despojaréis de la falsedad y la necesidad.
Cuando dos personas se unen desde una posición de carencia, es como si parieran un fantasma dispuesto a devorar hasta el último retazo de afecto entre los dos. Ambos pierden su esencia. Se vuelven impotentes y se obsesionan el uno con el otro.
Hay también quienes quieren amar, entregarse, pero no tienen energía para ello. Llevan, en sus corazones, los cadáveres de antiguas relaciones; son adictos a las heridas porque éstas les confirman su identidad.
La amistad del “amigo espiritual” esta bendecida con el afecto, y nunca es cerebral o abstracta, ni se conquista mediante la voluntad o la intención. La amistad es siempre un acto de reconocimiento. Es al despertarse el afecto cuando el mundo de tu intelecto obtiene una ternura y compasión nuevas. Miras, ves y entiendes de un modo diferente.
Cuando amas, abres tu vida a otro; caen todas tus barreras y se derrumban todas las distancias protectoras. En este amor eres comprendido tal y como eres, porque en él te muestras sin máscaras ni pretensiones.
Cuando abrazamos esta amistad eterna nos atrevemos a ser libres.«





